PREPARACIÓN PARA LA JMJ EN
BRASIL, 2013
Con los chicos de la universidad de Piura íbamos avanzando en la elaboración de un libro que ellos mismos iban a escribir y que llevaría por título: “La juventud del Papa”. Me alcanzaban sus trabajos y los iba revisando, algunos escribían bastante bien y otros se quedaban cortos, no sabían que decir, tenían que leer más para poder elaborar algo que valga la pena. Así fueron avanzando hasta que ya se vio que lo que habían reunido podría servir para armar el libro. Preparábamos todo para la Jornada Mundial de la Juventud que se celebraría en Río de Janeiro al año siguiente, 2013.
Yo nunca había asistido a una Jornada Mundial de jóvenes. Como era el organizador del grupo de la universidad tuve que empaparme bien de los reglamentos o protocolos para la organización de esos viajes.
El arzobispado de Lima me alcanzó algunos folletos y fui a una presentación que hacían ellos en un colegio de Lima con miles de jóvenes que se preparaban también para ser voluntarios.
Me faltaban los datos de Brasil, ver los lugares de alojamientos y buscar algunas familias amigas que nos puedan facilitar sus casas para algunos chicos o también para los profesores y sacerdotes que acompañan a los chicos.
Para lograr esos objetivos vine a Brasil y participé en la convivencia de Curitiba, en Dos Pinhais.
Por la renuncia del Papa Benedicto XVI, en marzo del 2013 se inicia el Pontificado del Papa Francisco.
La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro 2013, se celebró del 23 al 28 de julio, fue la XXVIII edición de este evento y la primera presidida por el Papa Francisco, marcando un hito con más de 3.5 millones de asistentes. Bajo el lema "¡Id y haced discípulos a todos los pueblos!", destacó por la sencillez del Papa, la multitudinaria vigilia en Copacabana y la energía de la juventud latinoamericana.
Todo estaba preparado, en Lima había organizado varios grupos. Con Pablo correa, un supernumerario del Opus Dei, que trabajaba en la Universidad de Piura, hice un recorrido por varios colegios de Lima para conseguir que varios chicos, los mejores, asistieran a la JMJ de Río. El grupo más cercano era el que había organizado en la universidad de Piura para escribir el libro “la Juventud del Papa” que ya estaba listo.
Los chicos que escribieron artículos para el libro fueron: Chinthya Consiglieri, Adriana Raffo, Daniela Henriquez, Jaime Esquivel, Christian Núñez, Wendy Díaz, Jimena Fernández, Yasmin Mendoza, Renata Madueño, Valeria Pajuelo, Pamela Reátegui, Ignacio Garvan, Sebastián Carabaño, Aída Orezzoli, Alfredo León, Jorge Quezada, Walter Guerrero, Juan Carlos Peláez, Gabriel Marcos, Enzo Camino, Manuel Núñez, Juan Carlo Gómez, María Lurdes Mercado.
Tuvimos varias reuniones para perfilar el libro y el viaje a Brasil. El libro lo presentamos en la universidad de Piura. Estuvo presente el alcalde de Miraflores Jorge Muñoz. Cada chico intervino contando su experiencia.
Unos días antes del viaje hicimos una visita a la Nunciatura apostólica. Nos recibió el mismo Nuncio, que en ese año era Mons. James Patrick Green. Después de los saludos, cada chico hizo una pequeña presentación de libro y se lo entregamos al Nuncio para que lo haga llegar al Santo Padre, acompañaba una carta con la firma de todos los chicos. El nuncio nos animó mucho y nos hizo pasar al oratorio para que recemos por el Papa antes de irnos. No había pasado un mes y recibimos una carta de la Nunciatura con el agradecimiento del Santo Padre por el libro que le enviamos. Los chicos quedaron muy contentos.
Se acercaban las vacaciones de fiestas patrias y el viaje a la JMJ. No todos los chicos pudieron viajar. Salieron varios grupos distintos. También había organizado, con la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, un grupo numeroso en la parroquia la Inmaculada de Surco, allí pude incluir a algunos escolares y a familias conocidas. Este grupo viajaba con la organización de la diócesis.
Antes de viajar hicimos una romería a la Virgen del Morro Solar en Chorrillos que estuvo precedida por la Santa Misa en una capilla que está al pie de la imagen de la Virgen. Desde el altar podía ver la costa verde y todo Lima. Desde allí era fácil encomendar a toda la ciudad. Los de la universidad fueron con los grupos que se organizaron en los Centros de la Obra, fue un número bastante numeroso que estuvieron alojados en un colegio de Río de Janeiro. Los que fueron con la Arquidiócesis de Lima se alojaban en parroquias y las familias en casa de familias de Río. A una familia amiga, (el papá era compañero mío del colegio), le tocó como alojamiento una favela brasileña de un pueblo joven. Cuando me enteré que los habían alojado allí me preocupé muchísimo y pensé que mi amigo vendría con la protesta y ocurrió todo lo contrario, vino para agradecerme por todo lo que habían vivido él y su familia en la chabola de una familia pobre, la pasaron en grande, la familia que les tocó era maravillosa y les atendieron muy bien. Han mantenido la amistad hasta ahora y se escriben con frecuencia. (P. Manuel Tamayo. Página web: alpakana.org).
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