CON ALGUNAS FAMILIAS DE LOS ÁLAMOS
San Josemaría nos decía que en un colegio lo primero son las familias. Desde que entré de capellán tenía el propósito de acercarme a los papás y en distintas circunstancias pude hacerlo.
Así sucedió con los Esquivel, que tenían a Jaime todavía en primaria, me invitaron un día su casa y hablamos de las cualidades artísticas de Jaime Porque lo había visto tocar el órgano en una actuación y luego tomó clases de guitarra con el profesor de música del colegio, Miguel Perdomo, y empezó a aprender un poco más de música. La amistad con los Esquivel continúa hasta ahora. No dejamos de vernos con bastante frecuencia. Además, se han convertido en muy buenos colaboradores de las actividades que organizo con las familias, los cines fórum y almuerzos benéficos.
Mi afición a la guitarra me daba la oportunidad de acercarme a los chicos organizando alguna tertulia musical con canciones criollas, de la nueva ola o italianas, que son las que se interpretar. Así conocí a Víctor Valera que se tomó muy en serio aprender a tocar guitarra y al poco tiempo se convirtió en un guitarrista de primera. Unos años después tocó varias piezas en una presentación de libro que hice en la municipalidad de Miraflores, a través de él conocí a sus papás, nos hicimos amigos. Víctor papá era militar y un buen deportista, tuve la oportunidad de jugar tenis varias veces con él, hasta ahora de vez en cuando nos escapamos para jugar un partido. Los años han pasado y la amistad continúa.
Otro tenista impresionante, papá del colegio Los Álamos era Benjamín Giménez. Sus hijos Giancarlo y Renzo también eran buenos jugadores. Conocí a Benjamín por un accidente de carro que tuvo y que lo dejó en silla de ruedas, fui a verlo a su casa con el director del colegio que en ese año era Luis Padilla. Con Benjamín hemos jugado varios partidos en el club Law tenis.
Siempre me encantó el cine y el teatro como medios de formación para transmitir valores. La afición por el teatro me acercó bastante al profesor César Salas que estaba a cargo de los talleres de teatro del colegio. Todos los años presentaban una obra en tres funciones que tenían el nombre de Talent Night, También, como es lógico, tuve acercamiento con los chicos que tenían mejor talento artístico. Así conocí a Mariano Luque, Alejandro Núñez, Alejandro Barreda, Javier Santa Cruz.
Mariano era un chico muy versátil para la actuación, con una voz adecuada para el liderazgo, me presentó a sus papás, que se convirtieron en seguidores de las actividades de “cine Fórum” que empecé a organizarlas en el colegio.
Alejandro Nuñes tenía varios hermanos, varias veces fui a su casa, hice amistad con toda la familia. Su mamá hacía movilidad para los chicos del colegio y no faltaba a las actividades donde actuaban sus hijos. Un año viajé a Tacna para asistir a una celebración de sus abuelos. Tuvimos una Misa y un almuerzo, mi hermano Augusto, que era Fiscal en Tacna y su esposa Zoila, participaron en esa celebración. Luego me pidieron que diera una conferencia de ética profesional a los Magistrados del Ministerio Público. Mi estancia en Tacna fue corta pero muy intensa. Aproveché para saludar a Mons. Marco Cortez que acababa de ser nombrado obispo coadjutor de Tacna y Moquegua.
Con Carlos Barreda, otro papá del colegio Los Álamos, enganché desde el primer momento porque somos parientes, su hijo Alejandro era uno de los artistas de más prestigio, también lo era Mariano Luque y me acerqué mucho a su familia, eran “caseritos” de los “cine fórum” tanto como los papás de Juan Carlos Peláez, que me invitaron a su casa varias veces; otro artista renombrado era Javier Santa Cruz, su mamá participaba de los retiros mensuales que daba en los centros femeninos del Opus Dei.
Con Juan Carlos Peláez y su familia hice una buena amistad. El papá era colombiano y un día me invitó a su casa a comer arepas. Juan Carlos participó de los medios de formación del Club Costa con otros chicos del colegio Los Álamos.
Conocí a los Rodríguez a través de un amigo que conocí en Cañete: Walson Ruíz que tenía un colegio en Chilca y San Josemaría era el patrono. En todo el colegio había una gran devoción por el santo de lo ordinario fomentada por Walson y Martha, su esposa. Resulta que Raúl Rodríguez, que era aviador fue destacado a un cuartel de Chilca y puso a sus hijos en el Mater Admirabilis” de Walson, pero cuando lo cambiaron a Lima, le recomendamos el colegio Los Álamos, allí terminaron sus dos hijos, Marko y Miguel.
Traté también a la familia Pineda y a los orientales Tomita, Kohatsu, Yong, sus familias estaban siembre en el colegio como buenos colaboradores en los eventos y reuniones del colegio.
Muchas otras fueron las familias que traté en esos años. Si tuviera que incluirlas a todas, en estas narraciones, llenaríamos muchas más páginas y tampoco acabaríamos (P. Manuel Tamayo. Página Web: Alpakana. org).