sábado, 11 de octubre de 2025

 INFORMÁTICA Y LA REVISTA

Informática estaba en la plaza de armas. Era un local pequeño, pero tenía un fondo bastante largo, como si fuera un túnel. Al entrar pregunté a la secretaria por el Señor José Romero y me hizo pasar a una oficina para esperarlo allí.

Al poco tiempo llegó, era un hombre alto de rostro adusto y mirada amable. Me presenté haciendo alarde de mis habilidades de comunicador y escritor. Le llevé una de mis publicaciones que miró con detenimiento.

Cuando se dio cuenta que yo venía solo para presentarme y cambiar impresiones sobre la formación de los alumnos, se abrió totalmente y me contó todo lo que había hecho para sacar adelante su instituto. Era un verdadero titan y un extraordinario emprendedor. Me dijo que había ido muchas veces a los retiros de Valle Grande invitado por el Doctor Lucho Custodio, pero que muchas veces no tenía tiempo porque viajaba muchas veces a Lima.

Con mucha facilidad hicimos amistad y eso dio pie para tocar otros temas, más personales, que le preocupaban. Tenía su mamá viva y la cuidaba con mucho cariño, era ya una persona anciana. Me presentó a Giuliano Carrasco, experto en diagramación, un chico joven, bastante ágil y extraordinario trabajador. Me ofreció sus servicios por si quería diseñar algún trabajo para publicarlo. Le agradecí mucho, me despedí y le dije que volvería pronto.

 

Cursos internacionales de Actualización teológica

Conversando con el obispo prelado le contaba que en curso de Actualización Teológica que había tenido en Bogotá el padre Antonio Aranda me dijo que el Perú, que tiene varios sacerdotes, debería organizar un curso internacional. Le animé a Mons. Ugarte para hacerlo en la Prelatura de Yauyos y le pareció bien.

Organizar un Curso Internacional no es nada fácil. Había que buscar a los ponentes y el tema tenía que ser atractivo e interesante. Luego había que preparar el ambiente entre los sacerdotes de la Prelatura, para que se interesen y puedan aprovecharlo bien.

 

La Revista

Le dije a Monseñor que la prelatura tiene una bonita historia que todos deben conocer y un medio para conseguirlo era publicar una revista. Le animé a trabajar el primer número y después con la experiencia saldrían en el futuro más números.

Le pareció bien la idea y me fui a informática para conversar con José, le pareció genial el proyecto y me dijo que Giuliano podría encargarse de ayudarme a diseñar una revista. Había que buscar algún auspiciador para obtener los fondos, y así nos lanzamos. Me hice con varias fotos de la Prelatura y tomé otras a los sacerdotes y seminaristas. Le pedí a mi amigo Hernán Torres un auspicio de Cementos Lima y lo consiguió. Entonces me senté para escribir algunos artículos y con otros que me dieron algunos sacerdotes, le llevamos todo, más o menos ordenados, a Giuliano.

El primer número lo dedicamos casi integro a la historia de la Prelatura. Empezamos a diagramar la revista. Unas cuantas mañanas demoramos y otra más para los acabados. Así salió la primera revista que llamamos sin más “La Revista”.

Lista la diagramación busque a un pariente que tiene una imprenta en Lima, es Eduardo Calle y la imprenta se llamaba Bekos. A Eduardo le decían Coco, era un hombre muy generoso y bastante apostólico. Ayudó mucho para nuestra publicaciones, revistas, folletos y libros que hicieron mucho bien en aquellos años. (P. Manuel Tamayo. Página Web: alpakana.org)

 

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