INFORMÁTICA Y LA REVISTA
Informática estaba en la plaza de armas. Era un
local pequeño, pero tenía un fondo bastante largo, como si fuera un túnel. Al
entrar pregunté a la secretaria por el Señor José Romero y me hizo pasar a una
oficina para esperarlo allí.
Al poco tiempo llegó, era un hombre alto de rostro
adusto y mirada amable. Me presenté haciendo alarde de mis habilidades de
comunicador y escritor. Le llevé una de mis publicaciones que miró con
detenimiento.
Cuando se dio cuenta que yo venía solo para
presentarme y cambiar impresiones sobre la formación de los alumnos, se abrió
totalmente y me contó todo lo que había hecho para sacar adelante su instituto.
Era un verdadero titan y un extraordinario emprendedor. Me dijo que había ido
muchas veces a los retiros de Valle Grande invitado por el Doctor Lucho
Custodio, pero que muchas veces no tenía tiempo porque viajaba muchas veces a
Lima.
Con mucha facilidad hicimos amistad y eso dio pie
para tocar otros temas, más personales, que le preocupaban. Tenía su mamá viva
y la cuidaba con mucho cariño, era ya una persona anciana. Me presentó a
Giuliano Carrasco, experto en diagramación, un chico joven, bastante ágil y
extraordinario trabajador. Me ofreció sus servicios por si quería diseñar algún
trabajo para publicarlo. Le agradecí mucho, me despedí y le dije que volvería
pronto.
Cursos
internacionales de Actualización teológica
Conversando con el obispo prelado le contaba que en
curso de Actualización Teológica que había tenido en Bogotá el padre Antonio
Aranda me dijo que el Perú, que tiene varios sacerdotes, debería organizar un
curso internacional. Le animé a Mons. Ugarte para hacerlo en la Prelatura de
Yauyos y le pareció bien.
Organizar un Curso Internacional no es nada fácil.
Había que buscar a los ponentes y el tema tenía que ser atractivo e
interesante. Luego había que preparar el ambiente entre los sacerdotes de la
Prelatura, para que se interesen y puedan aprovecharlo bien.
La
Revista
Le dije a Monseñor que la prelatura tiene una bonita
historia que todos deben conocer y un medio para conseguirlo era publicar una
revista. Le animé a trabajar el primer número y después con la experiencia
saldrían en el futuro más números.
Le pareció bien la idea y me fui a informática para
conversar con José, le pareció genial el proyecto y me dijo que Giuliano podría
encargarse de ayudarme a diseñar una revista. Había que buscar algún
auspiciador para obtener los fondos, y así nos lanzamos. Me hice con varias
fotos de la Prelatura y tomé otras a los sacerdotes y seminaristas. Le pedí a mi
amigo Hernán Torres un auspicio de Cementos Lima y lo consiguió. Entonces me
senté para escribir algunos artículos y con otros que me dieron algunos
sacerdotes, le llevamos todo, más o menos ordenados, a Giuliano.
El primer número lo dedicamos casi integro a la
historia de la Prelatura. Empezamos a diagramar la revista. Unas cuantas
mañanas demoramos y otra más para los acabados. Así salió la primera revista
que llamamos sin más “La Revista”.
Lista la diagramación busque a un pariente que tiene
una imprenta en Lima, es Eduardo Calle y la imprenta se llamaba Bekos. A
Eduardo le decían Coco, era un hombre muy generoso y bastante apostólico. Ayudó
mucho para nuestra publicaciones, revistas, folletos y libros que hicieron
mucho bien en aquellos años. (P. Manuel Tamayo. Página Web: alpakana.org)
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