DE COSTA A TRADICIONES
Estaba feliz con los chicos de Costa y del Colegio Los Álamos. Tuve la oportunidad de hacer muchos amigos con los padres de familia, profesores del colegio y los alumnos; y organizar actividades extracurriculares como el teatro, la música y las sesiones de Cine Forum que habían crecido considerablemente en el colegio. Sin embargo, había que estar siempre listo para cualquier cambio, como había sucedido antes en Chiclayo.
Los cambios no se deben a éxitos o fracasos sino a razones apostólicas que siempre tienen que ver con el crecimiento y la expansión.
Esta vez me pidieron que viva en Tradiciones, un Centro Cultural del Opus Dei en el distrito de San Isidro. No era la primera vez, había vivido allí en otras ocasiones y además fue el Centro que frecuentaba cuando era escolar.
Tradiciones me trae siempre muy gratos recuerdos, y ese año 2008 me pidieron que atienda allí la labor con chicos escolares y universitarios que frecuentaban el Centro, y que además sea capellán y enseñe unos cursos de teología a los alumnos de administración de empresas de la Universidad de Piura, Campus Lima. Me pareció genial la propuesta y me alisté.
Hice la maleta rápidamente, puse en el maletín unos videos, unos apuntes y unos pocos libros. Cuando estuve listo me fui para Tradiciones. Estaban allí Alejandro Fontana, Pablo Ferreiro, el Padre Juan Buendía, Lucho Eguiguren, Miguel Pérez, Lorenzo de la Puente, entre otros.
Me colocaron en el dormitorio que está junto a la terraza que da al jardín. Era la habitación del sacerdote. El año 1964, cuando empezó Tradiciones ocupaba esa habitación el P. Antonio Ducay. Recorriendo la casa cada esquina era una emoción, recordando todo lo que había vivido allí en los años anteriores, de chico, de joven y después de sacerdote.
En la habitación que estaba al lado de la pérgola, en el Jardín, estaba todavía la inscripción: “Duc in altum!” que había dibujado el P. Alfonso Rodríguez Vidal, que fue muchos años vicario de Chile, después obispo y ahora está en el Cielo. La pérgola adornada con una red, unos remos y en el suelo, junto a las bancas y en el borde de la escalera había un ancla de adorno.
Entrando en esa habitación, donde se daban las charlas y círculos vi la lámpara que traje de casa de mis padres y que todavía estaba allí funcionando muy bien. En los anaqueles encontré la Biblia gigante de color rojo, con muchas láminas, y unos tomos de vida de santos, empastada y de buena calidad. Esa colección estaba en casa de mi familia de sangre. Recuerdo cuando mi papá compró esos libros que estuvieron, unos años, en la casa de mi familia, cuando éramos chicos.
En Tradiciones continué con mis actividades de Cine Forum que tenía en Los Álamos. El número de gente había crecido y tuvimos sesiones en el auditorio del Colegio Santa Rosa de Lince, en el colegio Casuarinas de Surco y luego, unos años después, en el auditorio de la biblioteca de la municipalidad de San Isidro.
Me seguían ayudando mis amigos Fernando Málaga, Alan Patroni, Raúl Cantella, Carlos Barreda y mis compañeros de colegio Félix Álvarez, Guillermo Ratto, Fernando Viale, entre otros.
Estaba de presidente del Perú Alan García. En noviembre del 2008 fue la reunión del APEC en Lima. Se crea el ministerio del Ambiente.
La violencia todavía continuaba en algunos sectores de la sierra. En Octubre, una emboscada narcoterrorista perpetrada por Sendero Luminoso dejó 19 personas muertas y tres heridos graves en Tintay Puncu, Huancavelica. Entre las víctimas se encontraban 12 soldados y 7 civiles, y el ataque se dirigió contra una patrulla del Comando Especial que regresaba de una fiesta, al transitar por la “Curva Sajona” en el VRAEM.
En noviembre, un ataque narcoterrorista contra una patrulla que llevaba a cabo operaciones contra el contrabando en la provincia de Leoncio Prado, Huánuco, dejó 5 efectivos de la PNP muertos (3 agentes de DINOES y 2 de la División Policial Leoncio Prado), y varios quedaron heridos.
El
2008 fue un año de mucho movimiento y de acontecimientos que marcaron huellas
en lo personal y en mi familia de sangre. Gracias a Dios todo pudo llevarse con
serenidad y al final todo fue para bien. (P.
Manuel Tamayo. Página Web Alpakana. org)
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