CON EL CLERO DE LIMA, 2007, 2008
En el centro Cultural Costa vivía con el P. Javier Chesman. Entre los dos procurábamos atender las actividades de la Prelatura del Opus Dei que teníamos por esas zonas de Jesús María.
Cada mes nos reuníamos los sacerdotes del Opus Dei, que estábamos en Lima, en una collatio para repasar algún curso de teología o de moral, era además la oportunidad para vernos y poder intercambiar experiencias.
También me tocó atender a sacerdotes que eran socios la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz. Una vez a la semana iba a la casa de “la tía Lily” (así se llamaba la benefactora que prestaba su casa para que los sacerdotes se reúnan), para darles en círculo y conversar con ellos.
Eran reuniones simpatiquísimas, algunas veces asistían los obispos como Mons. Enrique Pélach, obispo de Abancay y su Obispo coadjutor Isidro Sala, Mons. Demetrio Molloy de Huancavelica. Eran los que más frecuentaban junto a sacerdotes de la diócesis de Lima, como el P. Eulogio Erran, y el P. Javier Pereda, entre otros. De vez en cuando aparecían de la Prelatura de Yauyos, o de las diócesis de Abancay y Huancavelica.
Les atendíamos a los sacerdotes los Padres Juan Buendía, Marcos D´Angelo y yo. Se armaba un ambiente muy simpático de fraternidad sacerdotal que todos recordamos con mucho cariño. La casa, muy elegante y bien atendida se prestaba para eso.
Yo, además, tenía el encargo de darles un círculo a seminaristas de la diócesis de Lima que querían conocer el Opus Dei. El círculo lo daba primero en el colegio Los Álamos y luego en el seminario de Santo Toribio. Alguna vez les poníamos algún video de las tertulias de San Josemaría. En el seminario hacíamos deporte, partidos de fulbito con los chicos o partidos de tenis con el rector y los formadores. El Padre Juan Buendía y yo hacíamos buen tándem para enfrentar a los de Santo Toribio.
En otras ocasiones visitábamos a los sacerdotes en sus parroquias y procurábamos ayudarles en lo que podíamos. Del colegio Los Álamos íbamos a la parroquia del Padre Richard Córdova en Pachacutec. Aprovechaba para conversar con él y armamos un pequeño círculo con sacerdotes de la diócesis del Callao.
De los chicos que jugaban fulbito con nosotros entró al seminario de Santo Toribio, Tomás Garvan que ahora es sacerdote. También entraron dos alumnos de la Universidad de Piura Diego Ordoñez y José Luis Álvarez.
El seminario iba para adelante con muchos chicos jóvenes que a lo largo de esos años unos fueron a estudiar a Roma y a Pamplona y después, gracias a Dios, han venido, una tras otra, las ordenaciones de diáconos y de sacerdotes.
En esos años las convivencias que organizábamos para los seminaristas de todo el Perú, eran multitudinarias. Venían chicos de diversas diócesis y prelaturas. Las teníamos en el colegio Alpamayo. La atendíamos entre 7 sacerdotes del Opus Dei, venían también sacerdotes recién ordenados para ayudar.
Se contaban alrededor de 100 asistentes. En las tertulias había que usar micrófono para que se escuchara bien. Se organizaba un torneo de fútbol con equipos muy variados de la costa y de la sierra. Se lograba un ambiente de solidaridad muy bueno. Los sacerdotes que estuvieron en esas convivencias de seminaristas las recuerdan con bastante cariño.
Esas convivencias eran un servicio que el Opus Dei prestaba a las distintas circunscripciones eclesiásticas para ayudar en la formación de los seminaristas y que puedan ser en el futuro sacerdotes fieles y santos.
Los chicos, con mucha ilusión, esperaban los días de convivencia para intercambiar experiencias con seminaristas de otros lugares, y sobre todo para hace muchos amigos. Con estas convivencias se motivaba la unidad de los seminaristas con sus superiores y la unidad entre todos ellos, que además regresaban con el propósito de ser sacerdotes santos. Ellos pagaban una cuota y lo demás era subvencionado.
Gracias a Dios se pudo conectar con varios seminaristas; algunos son ahora sacerdotes y recuerdan con gratitud los días que pasaron de convivencia con nosotros. Es un apostolado magnífico que deja siempre mucho fruto.
En 2007, Lima vivió el inicio del segundo gobierno de Alan García (iniciado en julio 2006), marcado por un giro a la derecha, alta aprobación inicial y conflictos sociales. Se denominó el «Año del Deber Ciudadano». A pesar del crecimiento económico, hubo protestas sindicales y tensión política, destacando la marcha de la CGT y Ollanta Humala en septiembre.
Mi familia de sangre vivía feliz por la ordenación diaconal de José Luis, que tuvo lugar en el Santuario de la Madre del Amor Hermoso. Los papás de José Luis (que ahora están en el Cielo) eran los más felices, vinieron también los hermanos Gerardo y Manuel, los tíos y los primos.
Después de las ordenaciones tuvimos una cena de celebración en un hotel campestre de Imperial. (P. Manuel Tamayo), pag web: Alpakana.org.
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