MI TRABAJO SACERDOTAL EN EL COLEGIO LOS ÁLAMOS
2004 – 2008.
Celebraba la Santa Misa muy temprano, cuando los alumnos estaban entrando al colegio. Algunos se apresuraban en llegar para poder asistir. El oratorio estaba muy cerca del hall de entrada, antes de salir a los patios. Era pequeño y siempre se llenaba con algunos profesores y los alumnos que querían escuchar libremente la Santa Misa.
Poco a poco fui consiguiendo mejorar los implementos del oratorio con la ayuda del director Luis Padilla. Una señora bastante mayor y vecina al colegio fabricó las sotanillas para los acólitos, conseguimos el dinero del aporte de algunos padres de familia, que dirigía Gaby Kohatsu, mamá del colegio.
Iba también a la parroquia de Santa María Madre de la Iglesia, para atender otras labores que me habían encargado. La parroquia estaba cerca de Costa y del Colegio Los Álamos, en el mismo distrito de Jesús María.
Jesús María, a diferencia de otros distritos, era muy amigable. Había vecindad, todo estaba muy a mano y la gente se conocía. Al menos eso sucedía en la zona de San Felipe, donde había un centro comercial con muchas tiendas, una clínica gigantesca y cara, y los laboratorios y consultorios médicos de los japoneses, que además tenían su centro cultural y un teatro grande en la misma zona.
Parroquia Santa María
Madre de la Iglesia
En la parroquia de Santa María Madre de la Iglesia el P. Alfaro, cuando estuvo de párroco, mandó colocar un mosaico de la Virgen María, en una de las paredes que dan al altar, a la vista de todos los fieles. Esa imagen le dio realce al presbiterio y a todos les pareció excelente.
En esa parroquia confesaba todas las semanas a un grupo de señoras, también lo hacía el P. Javier Cheesman que vivía conmigo en Costa. Todos los meses se celebraba allí un retiro para señoras. Como el templo se llenaba era necesario el micrófono para las meditaciones. El retiro terminaba con la celebración de la Santa Misa.
Además, en Santa María, Madre de la Iglesia, se organizaba la primera comunión de los niños de Los Álamos. Era toda una preparación minuciosa con la intervención de los profesores y los padres de familia. Los niños muy ilusionados se lucían con las oraciones y los cantos. Al final intercambiaban las estampas. Era un día de fiesta y celebración, especialmente para los niños y sus familias.
Parroquia de San Felipe
Las confirmaciones en cambio las teníamos en la parroquia de San Felipe, en la calle Marconi de San Isidro, que era llevada por los misioneros del Sagrado Corazón. Con mucha amabilidad nos cedían la Iglesia, para esa ceremonia, que era muy importante para los confirmandos, que eran niños de segundo de media, que tendrían entre 13 y 14 años.
Hace unos años los niños se confirmaban después de ser bautizados. En mis épocas infantiles me confirmé el mismo día de la primera comunión a los 7 años de edad. Después se vio conveniente que los chicos recibieran la conformación en la adolescencia, para reforzar, en esos momentos más difíciles, sus compromisos para ser buenos cristianos.
El colegio Los Álamos había decidido, con el permiso de las autoridades eclesiásticas, confirmar a sus alumnos cuando cursaban segundo o tercero de media, o sea a los 13 ó 14 años, justo al salir de la infancia.
Los confirmandos habían recibido en el colegio sus clases de preparación y estaban bien motivados para ser buenos “soldados de Cristo” , después de la ceremonia se hacían una fotografía con el Obispo, que era en esos años Mons. Juan Luís Cipriani.
En la Parroquia de Pachacútec,
Ventanilla, Callao
Con el P. Richard Córdova, que era a la sazón párroco de Pachacútec, organizamos la catequesis del colegio Los Álamos, con algunos niños de un sector de su parroquia, también tuvimos con ellos las típicas chocolatadas de Navidad a la que asistían algunos profesores.
Para los niños de Los Álamos las catequesis eran un excelente medio de formación, que les ayudaba a involucrarse en las vidas de los niños pobres para darles un poco de aliento y animarlos a ser buenos cristianos.
Paralelamente a las catequesis solía atender a algunos sacerdotes del Callao, les daba un círculo, en sus parroquias y me quedaba a conversar con ellos, después había un compartir en una agradable tertulia. Recuerdo a los padres Chang, Harold, y al mismo Padre Richard Córdova, que era el que los organizaba.
En esos años, algunas personas de Pachacútec, que ayudaban al P. Richard en la parroquia, construyeron una capilla con material rústico en un terreno cercano a la playa y le puso el nombre de San Josemaría. El P. Marcos D´Angelo y yo fuimos a la inauguración. Nos dio mucho gusto que la devoción a San Josemaría se extendiera por toda esa población que pertenecía al distrito de Ventanilla en la provincia del Callao.
Años más tarde, alumnos de la UDEP, Campus Lima, tomaron la posta de esa labor social en Pachacútec. El Padre Juan Armas, que también es arquitecto, hizo unos planos para la construcción definitiva de la parroquia y junto al párroco inauguraron la capilla nueva de material noble. (P. Manuel Tamayo, Página Web: Alpakana.org).
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