lunes, 12 de enero de 2026

 LAS ACTIVIDADES DEL CENTRO CULTURAL COSTA, 2006 - 2007

Por las tardes, después de los horarios escolares, aparecían algunos alumnos de Los Álamos por costa, venían a estudiar y algunos participaban de algún círculo. Durante el año escolar organizamos un curso de orientación vocacional para escolares, participaron chicos de otros colegios que venías a escuchar charlas de las distintas carreras y se les tomaba unos test de personalidad, inteligencia y cuestionarios de orientación profesional. A los más chicos les gustaba mucho las famosas “guerras de estudio”, competían entre países y las horas de estudio les proporcionaba municiones y así iban avanzando en un mapa tratando de invadir territorios.

Costa iba creciendo en actividades y en experiencia. Cada semana había deporte, algunas veces utilizábamos la cancha de fulbito del colegio Los Álamos y en otras oportunidades jugábamos en las convivencias de La Colina o de Valle Grande. En la cancha de fútbol de La Colina se armaron buenos partidos de fútbol. En esos años todavía salía a jugar a la cancha, aunque me pesaban los cincuenta y “muchos” años que llevaba a cuestas.

En una oportunidad me puse de arquero. De chico había tapado y me encantaba “volar” para coger la bola en el aire. En La Colina lo intenté una vez y caí como un “costal lleno” en el suelo, me di un porrazo y me costó levantarme. Lo peor fue cuando le di un pase a un delantero tirándole la bola desde el arco. Sentí un estirón en el hombro, que después se convirtió en un dolor tan grande que no podía levantar el brazo. En la resonancia que me tuvieron que hacer, se vio que se me había roto la articulación. Tuve que hacer una rehabilitación que me duró varios meses. Al final ya podía levantar el brazo. Fue toda una aventura.

Los paseos de Costa y Los Álamos

Con bastante frecuencia se organizaban paseos, algunos por iniciativa de Costa y otros eran organizados por el colegio. Eran prácticamente las mismas personas. Los chicos con quienes parábamos todos los días.

Los paseos eran verdaderas aventuras, trepando cerros más allá de Chosica ó en el amplio valle del río Cañete en Lunahuaná, visitábamos la tradicional bodega de los Alvarado y los lugares desde donde se podía hacer canotaje.

Lunahuaná se estaba convirtiendo, en aquellos años, en un lugar turístico. El parque grande, que era la plaza de armas, estaba al centro del pueblo, allí se encontraba la municipalidad, la Iglesia y una comisaría.

En el parque, bajo la sombra de los árboles, se vendían souvenirs y postales del valle y de los edificios más emblemáticos del pueblo, que eran fundamentalmente, la Iglesia y alguna casona rústica adornada con flores del lugar.

La Iglesia Matriz de Lunahuaná, dedicada al Santiago Apóstol, es una histórica construcción colonial del siglo XVII, ubicada en la Plaza de Armas, destacada por su estilo arquitectónico colonial y gótico, y que alberga la imagen de su patrón, siendo un importante monumento nacional en el corazón de este pueblo turístico. 

En los paseos a Lunahuaná visitábamos al párroco, que era amigo mío. Nos dejaba entrar a la cancha de fulbito y a la piscina que había en la casa de retiros contigua a la parroquia. En esa Iglesia colonial tuve la oportunidad de celebrar en varias ocasiones la Santa Misa.

Los chicos que estuvieron en el Colegio Los Álamos y pasaron por el Centro Cultural Costa, recuerdan con nostalgia los paseos que hicimos con ellos, porque fueron magníficas experiencias para conocer distintos lugares de nuestro país en un ambiente de camaradería donde se podía conjugar perfectamente, ratos de oración, tertulias con temas culturales, momentos musicales, deporte y diversión.  (P. Manuel Tamayo. Página Web: Alpakana.org).

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