sábado, 3 de enero de 2026

 EL CENTRO COSTA Y EL COLEGIO LOS ÁLAMOS  EN EL 2004

Llegué al Centro Cultural Costa en los inicios del año académico del año 2004. Me recibió José Alberto Christiansen, que se dedicaba a coleccionar y vender cuadros y obras de arte y en el tiempo que tenía libre vendía también mascotas.

El Centro Cultural llevaba años de funcionamiento, lo frecuentaban alumnos del colegio Los Álamos, que estaba a unas pocas cuadras, en la calle Estados Unidos, a la espalda de Costa; en cambio en la misma calle estaba el CAME y el nido Los Alamitos, ambos pertenecían a la asociación PRODEC que pertenecía a Rafael López Aliaga, de donde dependen más colegios.

Me habían nombrado Capellán del colegio Los Álamos. Me recibió en su despacho el director Luis Padilla, conversamos largo rato sobre el funcionamiento del colegio y las aspiraciones pedagógicas en la formación de los alumnos.

El día del inicio de clases me presentaron a los profesores y poco a poco fui haciendo amistad con algunos.

Como siempre, tenía interés por las actividades artísticas, me resultó fácil hacer amistad con el profesor Cesar Salas, que estaba encargado del teatro. Luis Padilla me había contado que precisamente el teatro era la actividad más importante y que todos los años se presentaba una obra clásica en una función de Talent Nigth, a la que asistían los padres de familia y muchas personas relacionadas con el colegio.

Cuando me contaron en qué consistía me di cuenta que había una especialización bastante profesional para llevar a cabo ese espectáculo, donde intervenían casi todos los alumnos del colegio.

Un buen grupo de alumnos se dedicaba a la organización: luces, disfraces, cortinas, tramoya, etc. los demás tenían algún papel en la obra, desde los extras hasta los grandes artistas.

El profesor Salas sabía descubrir talentos y todos, los alumnos y padres de familia, colaboraban con él.  Siempre se presentaban demasiadas solicitudes para actuar, todos los alumnos querían intervenir en la obra y lógicamente no podían intervenir todos los que se presentaban, había que seleccionar a los más destacados.

El profesor Salas se las ingeniaba para dejarlos contentos a todos, repartiendo alguna tarea que podían realizar para colaborar con la obra.

Conocí también al profesor Perdomo, que era el músico. Tocaba muy bien el órgano y la guitarra. Algunos alumnos aprendieron a tocar instrumentos musicales y podían armar pequeñas orquestas.  

A mi me gustó mucho que el colegio fomentara la actuación artística de los alumnos. Desde el inicio del año, se elegía una obra, se hacía la lista de los que podrían intervenir y aparecía un calendario para los ensayos. Todo contribuía a la unidad de los alumnos con los profesores y a un gran ambiente de camaradería entre todos.

Cuando llegaba el día de la función, que era por todo lo alto, se construía todo un escenario con luces, cortinas, escenografía y las graderías para el público. Había tres funciones, la primera era de ensayo, asistían los alumnos y profesores. Las otras dos eran para el público en general. Se invitaba a personas relacionadas con el colegio y algunas autoridades, que quedaban encantados con la actuación de los alumnos. (P. Manuel Tamayo, Página Web: Alpakana.org).

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