miércoles, 24 de diciembre de 2025

EL ÚLTIMO AÑO DE MONSEÑOR JUAN ANTONIO UGARTE EN YAUYOS

El año 2002 fue intenso e inolvidable gracias a la canonización de San Josemaría. Las labores de Valle Grande, Condoray y las de la Prelatura de Yauyos crecieron bastante. Pasamos unas Navidades cantando villancicos y agradeciéndole al Señor por todas las bondades que nos había alcanzado.

El 2003 empieza con la novedad del nombramiento de Mons. Juan Antonio Ugarte como arzobispo del Cuzco. Los sacerdotes y seminaristas estaban un poco consternados porque no sabían quién iba a suceder en la Prelatura de Yauyos a Mons. Juan Antonio. Algunos decían que el P. Josemaría Ortega, otros le daban chance al P. Vicente Fernández, pero Mons. Ugarte decía que sería uno incardinado en la Prelatura del Opus Dei. Los más avezados empezaban ha hacer sus cábalas mientras el tiempo pasaba.

En el mundo algunas noticias ocupaban los principales titulares de los diarios como cuando el transbordador Columbia se desintegró en la reentrada a la atmósfera de la Tierra causando la muerte de sus siete tripulantes. En febrero falleció la famosa oveja clonada Dolly. En el Congo se extiende el virus del Ébola causando varias muertes. En Octubre el Papa Juan Pablo II beatifica a la madre Teresa de Calcuta.

En el segundo semestre se iniciaron las gestiones para despedir a Mons. Ugarte de la Prelatura de Yauyos y los trabajos para la toma de posición en el Cuzco.

Esta vez salí hacia el Cuzco desde Cañete, en una camioneta de la Prelatura, con un grupo de seminaristas. Íbamos con la misión de preparar la llegada de Mons. Ugarte el día de la toma de posesión. El camino era largo, hicimos una parada en Nazca para dormir. Al día siguiente temprano salimos hacia Abancay, pasamos por Puquio y Pampa Galera donde pudimos visualizar a los lejos a las Vicuñas que corrían con una asombrosa agilidad. Continuamos el viaje hasta Chalhuanca, un pequeño pueblo al lado del río del mismo nombre que es un afluente del Apurímac. A primera hora de la tarde llegamos a la ciudad de Abancay. En el seminario mayor nos dieron un almuerzo y continuamos nuestro viaje al Cuzco, queríamos llegar antes de que se vaya la luz del día y lo conseguimos.

En el Cuzco nos esperaba el Padre Israel Condorhuamán que nos ayudó para orientarnos en los trabajos que podríamos hacer fundamentalmente en la casa donde iba a vivir Mons. Ugarte. Luego vimos a los Padres José Rojas, Facundino Huillca y Manuel Bravo, con quienes conversamos sobre el nuevo arzobispo. Estaban muy interesados en saber cómo era y que podía aportar para el Cuzco. Llevaba conmigo los datos del Centro del Opus Dei, Pucara; gracias a Dios me dio tiempo en esos días de ir a visitarlos y conocer a los chicos que lo frecuentaban, la mayoría universitarios. Rafael López Aliaga dueño de los trenes y de los hoteles más importantes del Cuzco ponía a disposición algunas habitaciones para los sacerdotes y obispos que asistieran a la toma de posición de Mons. Ugarte.

Con los chicos nos dirigimos de inmediato a la casa del obispo. Eran realmente tres casas pegadas con un estilo distinto cada una y un patio empedrado tipo colonial donde había una pequeñísima capilla. Nos instalamos en una de las casas y empezamos a trabajar en ellas, para dejarlas perfectamente arregladas. Había que hacer algunos arreglos, colocar algunos muebles y sobre todo limpieza. Algunos seminaristas tuvieron que quedarse más tiempo, después de la toma de posesión, para terminar los trabajos y para acompañar a Monseñor Ugarte en esos primeros días.

En Cañete Mons. Frutos quedó haciendo cabeza secundado por Mons. Novato, ambos eran los mayores de la Prelatura. Ellos y el P. Fernando Citas eran los únicos españoles que quedaban en la Prelatura. Los demás se habían ido yendo en los años anteriores mientras crecía el clero de la Prelatura con sacerdotes peruanos.

 

Toma de posesión de Mons. Ugarte en el Cuzco

Había llegado Mons. Rino Pasigato, Nuncio Apostólico en Lima, un hombre culto y con mucha afición por el arte y la cultura colonial. Le encantó el Cuzco.

La Catedral la dejamos impecable. El último día que estuvimos haciendo arreglos en la catedral y terminamos por la tarde, nos pusimos a hacer la oración junto al Sagrario sin percatarnos que era la hora del turismo. Cuando estábamos concentrados en la oración vemos que entra un grupo de turistas y al vernos a nosotros frente al Sagrario se ponen ellos también a mirarlo y sacarle fotos. Se imaginarían que nosotros estábamos viendo el arte, pero estábamos haciendo nuestra oración.

El día de la toma de posesión de Mons. Juan Antonio Ugarte hacía un sol impresionante. De Lima habían venido algunos familiares y varias amistades. Conmigo estaban un puñado de seminaristas de Cañete, también se encontraban sacerdotes de la Prelatura de Yauyos. Pude concelebrar en la Santa Misa con el clero del Cuzco y los demás sacerdotes asistentes. También había venido invitado desde Arequipa el Padre Ricardo García. Que un año después fue nombrado obispo de la Prelatura de Yauyos.

La ceremonia fue imponente. Se cantó en Quechua y en latín. Mons. Ugarte al final de su homilía, pronunció un saludo en quechua. La catedral estaba llena.

Al salir hubo una procesión por las calles del Cuzco con la algarabía y los aplausos de los fieles, mientras Mons. Ugarte los iba bendiciendo.

Al final un gran almuerzo en el seminario. Esa misma noche se fueron algunos y nosotros al día siguiente emprendimos nuestra retirada por tierra hasta Cañete. Algunos seminaristas se quedaron con Mons. Ugarte para ayudarle en los primeros días en la instalación de la casa.

Continuamos en Cañete con la expectativa del siguiente obispo Prelado. La gente hacía cábalas hasta que llegó la noticia del nombramiento del Padre Ricardo García como nuevo Prelado de Yauyos, Cañete y Huarochirí.

Preparamos todo para la ceremonia de toma de posesión y yo terminé mi trabajo en Cañete. En Lima me esperaban en el Centro Cultural Costa, una casa con una labor de escolares. Era también el nuevo capellán del Colegio Los Álamos que estaba a unas cuadras de Costa y del Colegio Montealto que tenía su local en el campo de Marte, ambos en el distrito de Jesús María.

Allí empecé una nueva etapa que duraría unos pocos años.

¡Feliz Año 2026!

P. Manuel Tamayo

Página Web: alpakana.org

 

 

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