EL ÚLTIMO AÑO DE MONSEÑOR JUAN ANTONIO UGARTE EN YAUYOS
El año 2002 fue intenso e inolvidable gracias a la
canonización de San Josemaría. Las labores de Valle Grande, Condoray y las de
la Prelatura de Yauyos crecieron bastante. Pasamos unas Navidades cantando
villancicos y agradeciéndole al Señor por todas las bondades que nos había
alcanzado.
El 2003 empieza con la novedad del nombramiento de
Mons. Juan Antonio Ugarte como arzobispo del Cuzco. Los sacerdotes y
seminaristas estaban un poco consternados porque no sabían quién iba a suceder
en la Prelatura de Yauyos a Mons. Juan Antonio. Algunos decían que el P.
Josemaría Ortega, otros le daban chance al P. Vicente Fernández, pero Mons.
Ugarte decía que sería uno incardinado en la Prelatura del Opus Dei. Los más
avezados empezaban ha hacer sus cábalas mientras el tiempo pasaba.
En el mundo
algunas noticias ocupaban los principales titulares de los diarios como cuando el transbordador Columbia se desintegró en la reentrada a la atmósfera de la Tierra
causando la muerte de sus siete tripulantes. En febrero falleció la famosa
oveja clonada Dolly. En el Congo se extiende el virus del Ébola causando varias
muertes. En Octubre el Papa Juan Pablo II beatifica a la madre Teresa de
Calcuta.
En el segundo semestre se iniciaron
las gestiones para despedir a Mons. Ugarte de la Prelatura de Yauyos y los
trabajos para la toma de posición en el Cuzco.
Esta
vez salí hacia el Cuzco desde Cañete, en una camioneta de la Prelatura, con un
grupo de seminaristas. Íbamos con la misión de preparar la llegada de Mons.
Ugarte el día de la toma de posesión. El camino era largo, hicimos una parada
en Nazca para dormir. Al día siguiente temprano salimos hacia Abancay, pasamos
por Puquio y Pampa Galera donde pudimos visualizar a los lejos a las Vicuñas
que corrían con una asombrosa agilidad. Continuamos el viaje hasta Chalhuanca,
un pequeño pueblo al lado del río del mismo nombre que es un afluente del
Apurímac. A primera hora de la tarde llegamos a la ciudad de Abancay. En el
seminario mayor nos dieron un almuerzo y continuamos nuestro viaje al Cuzco,
queríamos llegar antes de que se vaya la luz del día y lo conseguimos.
Con los chicos nos dirigimos de inmediato a la casa
del obispo. Eran realmente tres casas pegadas con un estilo distinto cada una y
un patio empedrado tipo colonial donde había una pequeñísima capilla. Nos
instalamos en una de las casas y empezamos a trabajar en ellas, para dejarlas
perfectamente arregladas. Había que hacer algunos arreglos, colocar algunos
muebles y sobre todo limpieza. Algunos seminaristas tuvieron que quedarse más
tiempo, después de la toma de posesión, para terminar los trabajos y para
acompañar a Monseñor Ugarte en esos primeros días.
En Cañete Mons. Frutos quedó haciendo cabeza
secundado por Mons. Novato, ambos eran los mayores de la Prelatura. Ellos y el
P. Fernando Citas eran los únicos españoles que quedaban en la Prelatura. Los
demás se habían ido yendo en los años anteriores mientras crecía el clero de la
Prelatura con sacerdotes peruanos.
Toma
de posesión de Mons. Ugarte en el Cuzco
Había llegado Mons. Rino Pasigato, Nuncio Apostólico
en Lima, un hombre culto y con mucha afición por el arte y la cultura colonial.
Le encantó el Cuzco.
El día de la toma de posesión de Mons. Juan Antonio
Ugarte hacía un sol impresionante. De Lima habían venido algunos familiares y
varias amistades. Conmigo estaban un puñado de seminaristas de Cañete, también
se encontraban sacerdotes de la Prelatura de Yauyos. Pude concelebrar en la
La ceremonia fue imponente. Se cantó en Quechua y en
latín. Mons. Ugarte al final de su homilía, pronunció un saludo en quechua. La
catedral estaba llena.
Al final un gran almuerzo en el seminario. Esa misma
noche se fueron algunos y nosotros al día siguiente emprendimos nuestra
retirada por tierra hasta Cañete. Algunos seminaristas se quedaron con Mons.
Ugarte para ayudarle en los primeros días en la instalación de la casa.
Continuamos en Cañete con la expectativa del
siguiente obispo Prelado. La gente hacía cábalas hasta que llegó la noticia del
nombramiento del Padre Ricardo García como nuevo Prelado de Yauyos, Cañete y
Huarochirí.
Preparamos todo para la ceremonia de toma de
posesión y yo terminé mi trabajo en Cañete. En Lima me esperaban en el Centro
Cultural Costa, una casa con una labor de escolares. Era también el nuevo
capellán del Colegio Los Álamos que estaba a unas cuadras de Costa y del
Colegio Montealto que tenía su local en el campo de Marte, ambos en el distrito
de Jesús María.
Allí empecé una nueva etapa que duraría unos pocos
años.
¡Feliz Año 2026!
P. Manuel Tamayo
Página Web: alpakana.org
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