EL MATRIMONIO DE MI HERMANA MENOR
Estando en Cañete mi hermana Rosa, 13 años menor que
yo, me pregunta si puede casarse con
Isaac León Frías en el Santuario de la Madre del Amor Hermoso, que está al lado
del Seminario Mayor, donde después estudiaría mi sobrino José Luis, hijo de mi
hermana Teresa.
Conversé con Mons. Juan Antonio Ugarte y me dio los
permisos para que pudiera realizarse esa boda. Se lo comuniqué a mi hermana y
ella lo contó a la familia. Todo se asombraron que hubiera escogido Cañete para
casarse. Era simplemente porque yo estaba viviendo allí y le pareció muy bonito
el Santuario para su matrimonio.
Gestiones
previas a la boda
El P. Vicente Fernández nos ayudó con los documentos
hasta que llegó la fecha de la boda. Los ingenieros de Valle Grande dieron la
autorización para que uno de los pabellones de la casa de retiros sea el lugar
de recepción, después de la boda.
Llegó el 9 de diciembre del año 2,000. Los meses
anteriores habían sido todas las celebraciones por el nuevo siglo y el nuevo
milenio. Estaba recién salido el documento de San Juan Pablo II, “Novo milenio ineunte” donde nos decía:
“hagamos de la Iglesia la casa de la comunión”
Este propósito tiene vigencia en los tiempos
actuales para que la “barca de Pedro” pueda superar el oleaje tremendo que
causan las tempestades actuales que amenazan a la Iglesia con ideologías
anticristianas y con cruentas persecuciones que han dejado heridos y muertos en
diversos países. El Papa León XIV hace un llamado urgente a la unidad de todos
los cristianos y especialmente de los católicos.
Años
de frutos y de esperanza
Con el inicio del nuevo siglo vivíamos en una
especie de primavera. El maravilloso Pontificado del “Papa viajero” nos tenía a
todos encandilados y felices de vivir en unos tiempos de mucha esperanza. La
iglesia había crecido, los seminarios estaban llenos de chicos.
En Cañete Mons. Juan Antonio Ugarte estudiaba la
posibilidad de ampliar el seminario que en esos años tenía cerca de 80
seminaristas. Se había fijado en unos terrenos cerca de Nuevo Imperial y estaba
todo listo para comprarlos y construir allí una nueva sede del seminario mayor.
Los dueños se demoraron porque no se pusieron de acuerdo entre ellos. El tiempo
pasó y al cabo de pocos años nombraron a Mons. Ugarte arzobispo del Cuzco. La
iniciativa de la compra del terreno no se llegó a concretar.
El
día de la boda
El 9 de diciembre del 2,000 fue un día de sol.
Celebré una primera Misa en la casa de los Ingenieros. Después del desayuno me
alisté y salí para preparar la llegada de los novios y de la familia. Llegarían
a un pabellón de la casa de retiros. Mi familia traía de Lima todo lo necesario
para la recepción. Mi hermana Teresa y mi cuñada Gladys ayudaron en la
preparación y mis sobrinos echaron una mano para que todo quede bien. Había
quedado con algunos seminaristas para que me ayuden en la Santa Misa.
Llegaron los flamantes novios, entraron por el
seminario mayor y nos dirigimos de inmediato al Santuario. Ellos y mi familia
más inmediata se sentaron arriba a unos metros del altar y los demás invitados
ocuparon las graderías.
Me alegró mucho ver a mis sobrinos bastante más
grandes, sobre todo a Gerardo y a Manuel, los hijos de mi hermana Teresa. José
Luis, que al año siguiente entró en el seminario, cumpliría recién la mayoría
de edad y los otros eran más pequeños.
Terminada la Santa Misa pasamos a Valle Grande para
la recepción. Habían venido los amigos de mi cuñado Isaac, que eran cineastas y
críticos del cine. Se conversó de todo: del inicio del Nuevo siglo, de los
viajes del Papa y de los videos que habían salido, de lo grandes que estaban
los chicos y muchos recuerdos de mis padres que desde el Cielo estarían
presente y felices por este matrimonio.
Al acabar la tarde regresaron a Lima y yo me quedé
en Cañete, rezando por ellos para que les vaya bien en su vida matrimonial. Después
le agradecí al P. Vicente por las gestiones que había hecho y a Monseñor Juan
Antonio, que además se alegró cuando le conté como se había desarrollado el
matrimonio en el Santuario de la Madre del Amor Hermoso. (P. Manuel
Tamayo. Página Web: Alpakana.org).
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