LOS CURSOS TEOLÓGICOS DE LUNAHUANÁ
En 1996 viajé a Bogotá para asistir a un Curso Internacional de Actualización Teológica en la Universidad de La Sabana. Regresé con la idea de organizar un Curso Teológico Internacional en el Perú, tal como me lo sugirió el P. Antonio Aranda que fue el expositor del Curso de La Sabana.
En Lima no pudo organizarse porque había otras prioridades y en la Universidad de Piura, todavía no había una facultad de Teología. Llegué a Cañete el 1997 y le planteé a Mons. Juan Antonio Ugarte si podíamos organizarlo en la Prelatura de Yauyos. Después de dialogar mirando todos los detalles, a Monseñor le pareció bien tenerlo en la Prelatura.
El primer curso fue el año 1999 y se organizó en el Hotel Embassy de Lunahuaná. Un lugar agradable y acogedor. Las instalaciones del hotel se prestaban. Me puse en comunicación con la familia Castro, dueños del hotel, y convenimos en un precio asequible y cómodo.
La etapa de preparación fue colosal y grandiosa. Quisimos hacer un curso Internacional con dos primeros espadas como expositores: los padres Juan Luis Lorda, profesor de Teología dogmática y antropología cristiana y el padre Javier Sesé, profesor de Teología Espiritual, ambos de la Universidad de Navarra. Les pedimos que nos envíen el desarrollo de sus clases y con ellas sacamos un libro para entregar a los alumnos el primer día de clases.
Un equipo de seminaristas nos ayudó en el montaje del curso. Equipamos bien el auditorio donde serían las clases con micrófonos, un cañón de proyección, un ambón para las exposiciones y las butacas para los asistentes.
El aula se transformaba en las mañanas en una capilla grande con altar para celebrar la Santa Misa. Como asistían varios sacerdotes, se organizaba cada día una concelebración. A la Santa Misa asistían los alumnos del curso que eran sacerdotes, seminaristas, profesores, matrimonios y algunos religiosos. Cerca del aula de clases se montó un oratorio con Sagrario. El Señor estaba presente y recibía muchas visitas cada día. Todo estaba elegantemente adornado con flores frescas que se cambiaban cada día.
Las clases del curso tenían un break donde los alumnos podían conversar con los profesores en un ambiente muy grato de camaradería y confianza. Por las tardes había tiempo para hacer deporte y en las noches se ponía alguna película de las tertulias de San Josemaría que caían muy bien a todos y todos los días se armaba buena tertulia con los sacerdotes, seminaristas y los expositores del curso.
El animador y Maestro de ceremonias fue el Lic. Fernando Málaga Málaga, gran colaborador y amigo. Al final del curso nos entregó una composición suya a la Virgen Madre del Amor Hermoso, que conmovió al auditorio:
Fernando está ahora en el Cielo gozando del Señor y de la Madre del Amor Hermoso.
En el comedor, que era bastante grande, se armaban buenas tertulias en las mesas. Los seminaristas eran los anfitriones, ellos servían en las mesas, algunos intervenían con algún número musical y otros se dedicaban a la venta de dulces, libros e imágenes de la Madre del Amor Hermoso, que proporcionaba el P. Thomas.
Al final del Curso se les entregaba a todos un diploma firmado por los expositores, en una ceremonia de cierre, con la presencia de alguna autoridad. Se les entregaba un recuerdo a los expositores y Monseñor daba por concluido el curso. (P. Manuel Tamayo. Página Web: alpakana.org).
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