martes, 23 de septiembre de 2025

 LOS ARTÍFICES DE LA PASIÓN CAÑETANA Y EL SANTUARIO

Mons. Ugarte me contó, que el Padre Tomas Huckeman, un alemán que llevaba varios años en la Prelatura y en esos años era párroco de San Luis, un pueblo cercano a San Vicente, era muy amigo de José Romero, que tenía en la plaza de armas de Cañete un instituto de computación que se llamaba “Informática” y que allí estudiaban muchos cañetanos para aprender las técnicas de la computación. Además, tenía un local donde proyectaban películas. Era algo que a mi me interesaba mucho por mi afición al cine y a la fotografía. 

El Padre Thomas era muy conocido y querido en todo Cañete, iba por la calle con su sotana y procuraba evangelizar a quien se cruzara con él. Con mucha frecuencia se acercaba al mar para darse un baño y luego continuaba con su actividad sacerdotal. Como le gustaba el dulce, nuca faltaba que le regalaran un trozo de torta o un bizcocho  en los recorridos que solía hacer en su pueblo.

Mons. Ugarte me había dicho que el P. Félix Cuzcano era encargado de las comunicaciones de la Prelatura y el organizador de la “Pasión de Cañete”: la representación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que había empezado, hacía muchos años, Mons. Enrique Pélach; que fue el que trajo los guiones y toda la organización teatral de Cataluña y realizó una primera presentación, en la plaza de armas de San Vicente, con artistas improvisados, que eran ciudadanos del mismo pueblo. 

Mons. Pélach con el don de gentes que tenía y su magnífica capacidad organizativa, logró convocar a varias personas y les propuso a cada uno tener un papel de actor. La mayoría no había participado nunca en una obra de teatro, pero Mons. Pélach los convenció y les dijo que con unos ensayos previos lo iban a hacer muy bien. Y así fue. Lo tomaron con mucha seriedad y responsabilidad y se lanzaron a los escenarios como si fueran artistas de fama.

Aquellas primeras representaciones dieron pie a divertidas anécdotas que luego quedaron para la historia. Como aquel que estaba vestido de romano y había subido al escenario sin quitarse el reloj.  En medio de la actuación el apuntador nervioso, le gritó, haciéndole señas en la muñeca: ¡"el reloj!" para que disimuladamente se lo quitara y el actor cuando vio todo aquello pensó que le pedían la hora y muy orondo exclamo en voz alta: "las 7 y media!!"  

Otra anécdota divertida en plena escena, cuando Jesús corrige a Pedro que había sacado la espada para defenderlo le tenía que decir: "mete la espada en la vaina", pero el actor, que hacía de Jesucristo, no se acordaba de la palabra "vaina", y entonces le dice : "¡mete la espada en la almohada!", causando hilaridad en todo el publico. 


Los siguientes encargados de la Pasión

A  Mons. Pélach le sucedió el Padre Esteban Puig que estuvo un tiempo organizando la Pasión y como buen historiador se encargó de mejorar los guiones para que los actores se esmeren más en sus actuaciones. Cuentan que el que representaba a Judas lo hizo tan bien que el público lo quería linchar al final de la actuación.  

Las representaciones, que en los primeros años fueron en la plaza de armas, pasaron después a los terrenos del ACAR, Asociación Cañetana de Artistas. Esos terrenos fueron donados por Don Pedro Beltrán, pertenecían a la hacienda Montalbán, en la entrada de San Vicente. Allí se construyó un escenario para la representación de la Pasión, cuando estaba de Prelado Mons. Luís Sánchez Moreno.

Las representaciones se realizaban durante la semana santa con un público bastante numeroso de cañetanos y gente que venía de Lima. Un año vinieron de Canal 9 a filmar la Pasión y pasaron varias escenas en un noticiero semanal que tenía esa televisora.

Los pobladores de Cañete, al ver que tenían un enorme escenario para las actuaciones empezaron a pedirlo para organizar distintos festejos. Fue entonces cuando a Mons. Luis se le ocurrió convertirlo en Santuario, para que las representaciones que allí se hagan sean solo de carácter sagrado.


El Santuario de la Madre del Amor Hermoso

La imagen de la Madre del Amor Hermoso que estaba en la ermita, al lado del Seminario menor en Imperial, se trasladó a San Vicente y el ACAR se convirtió en el Santuario de la Madre del Amor Hermoso.

Ahora se celebra allí la Misa dominical y muchos otros acontecimientos de la Prelatura como por ejemplo las ordenaciones sacerdotales.

En Semana Santa continúa la representación de la Pasión con gente del pueblo, que son además los artistas que se han ido renovando con los años. Ahora es el Padre Félix Cuzcano el encargado de la Pasión de Cañete.

Los antiguos artistas, los que estuvieron en los primeros tiempos, se sienten “históricos”,  ellos  suelen contarles a sus familiares y amigos más jóvenes, los trajines que tuvieron que pasar para sacar adelante las primeras presentaciones de la Pasión.  

El santuario de la Madre del Amor hermoso es visitado continuamente por los pobladores de Cañete que van a rezarle a la Virgen y cientos de peregrinos que vienen de Lima o de otras ciudades del país para pedirle a la Virgen que interceda por sus intenciones. 

El año 2010, cuando visitó el Perú Mons. Javier Echevarría, tuvo una tertulia multitudinaria en el Santuario de la Madre del amor hermoso, que todos recordamos con mucho cariño. 

El Santuario es ahora un lugar, histórico, de muchos recuerdos entrañables, de acontecimientos importantes de la Prelatura,  y un lugar  de oración y peregrinación que estará siempre abierto para los fieles que quieran visitarlo. (P. Manuel Tamayo. Página Web: alpakana.org).

 

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