EDIPRELA Y LOS TORIBIANITOS
Después de conversar con Mons. Ugarte y el P. Thomas
visité al P. Félix Cuzcano, él celebraba Misa en la Catedral y tenía un grupo
de acólitos que eran gorditos. De broma le decían al P. Félix que él tenía a
los Toribombitos, haciendo referencia a los Toribianitos, los niños cantores de
Villancicos del colegio Santo Toribio de Lima.
Todos los años en el adviento, cuando estaba cerca
la Navidad, nos visitaban los Toribianitos con el Padre Aquino, venían desde
Lima y cantaban en el Santuario ante una nutrida concurrencia, que generalmente
eran familias, con muchos niños. Resultaba simpático ver a los Toribianitos
bailar y cantar villancicos.
El P. Cuzcano trabajaba en los medios de
comunicación de la Prelatura, tenía unos equipos de televisión y una filmadora
VHS, todavía existían en esa oficina casetes Beta, que había que pasarlos a
VHS. Conversando con él convencimos a Monseñor Ugarte para que compre una máquina
editora. La editora llegó y fue para nosotros el juguete ideal. En esa época no
existía la tecnología digital, era todo analógico. Como tenía experiencia de
mis años en Canal 9, editar me resultaba fácil y cómodo. En las oficinas de la
Prelatura nos dieron un espacio y empezamos a trabajar en el arte de la
edición.
Le pusimos a la oficina un nombre oficial: EDIPRELA
y empezamos a sacar videos de las actividades de la Prelatura: la vida del seminario, los Cursos Teológicos
de Lunahuaná, también hicimos dos ediciones del viaje a la canonización de
San Josemaría que titulamos: “Un milagro
más” que llevaba en la carátula al seminarista Juan Pumayauli, que más
tarde se ordenó sacerdote y falleció víctima del Covid, después de algunos años
de haberse infectado.
En EDIPRELA, hicimos también, con el Padre Cuzcano, otra
edición con el grupo que lideraba José Alberto Lasunción con muchas familias
cañetanas que viajaron por España y Portugal, la llamamos: “Cañetanos en Roma”. José Alberto, todos los años organizaba un
almuerzo con las familias de los que fueron a la canonización del 2002 y pasaba
el video.
También nos atrevimos a realizar, con EDIPRELA, un
largo metraje con los seminaristas que luego lo estrenamos en un auditorio
cañetano y en el seminario Mayor San José de San Vicente de Cañete. La película
se llamaba. “La cantera roja” y hacía
referencia a los acólitos que encontraban la llamada de Dios para entrar al
seminario y prepararse para el sacerdocio.
Recuerdo con nostalgia y cariño esas actividades,
que movieron a muchos chicos. Algunos hoy son sacerdotes de la Prelatura de
Yauyos, otros son profesionales destacados que emigraron a Lima o a otras
ciudades.
Actividades
en Navidad
El año 99 me atreví a escribir un guion de actuación
sobre el Nacimiento de Jesús y animé al padre Cuzcano, para que organice una
presentación navideña en el Santuario, tal como se hacía en la Semana Santa con
la Pasión.
En esos días, previos a la Navidad también se convocó a los artistas
cañetanos y empezaron los ensayos. Para el día de la presentación había
bastante expectativa. Hubo que conseguir un burrito, para las escenas del
nacimiento de Jesús y la huida a Egipto. Así se hizo, y salió bastante bien.
En Cañete se celebraba muy bien la Navidad, el
ambiente general era de mucha piedad. Las familias hacían en sus casas el
nacimiento y muchas se preparaban desde el Adviento. En Valle Grande, venían
familias amigas a un triduo, yo les predicaba la meditación y luego nos
poníamos todos a cantar villancicos y el día de Noche buena celebraba la Misa
de Gallo, Paco Col tocaba el órgano para que todos cantemos el Adeste Fideles y
pasemos a adorar al Niño recién nacido en la cuna.
En esos días el Padre Cuzcano organizaba un concurso
de coros en el Santuario de la Madre del Amor hermoso, donde participaban Los
Toribianitos. Y luego la representación del Nacimiento en vivo.
La
devoción a San Josemaría
Me impresionaba mucho y guardo un bonito recuerdo,
la piedad de la gente de esas tierras que habían sido bendecidas por obispos y sacerdotes
santos; especialmente por la visita de San Josemaría que llamó a Cañete, valle
bendito.
En Cañete la devoción a San Josemaría es bastante
grande, se ven cuadros y estampas del Mons. Escrivá y de Don Álvaro en algunas
tiendas y puestos del mercado. Hay una empresa de mototaxis que lleva el nombre
de San Josemaría que está pintado en cada moto y es divertido verlas
desplazarse por el pueblo. Cuando llega
su fiesta, el 26 de junio, Una imagen procesional, que está en una de las
capillas del Santuario, recorre las calles de Cañete con una concurrencia
bastante numerosa de fieles.
Gracias a Dios Cañete y toda la Prelatura de Yauyos
ha dado numerosas vocaciones para la Iglesia. (Manuel
Tamayo. Página Web: alpakana.org)
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