martes, 30 de septiembre de 2025

 EDIPRELA Y LOS TORIBIANITOS

Después de conversar con Mons. Ugarte y el P. Thomas visité al P. Félix Cuzcano, él celebraba Misa en la Catedral y tenía un grupo de acólitos que eran gorditos. De broma le decían al P. Félix que él tenía a los Toribombitos, haciendo referencia a los Toribianitos, los niños cantores de Villancicos del colegio Santo Toribio de Lima.

Todos los años en el adviento, cuando estaba cerca la Navidad, nos visitaban los Toribianitos con el Padre Aquino, venían desde Lima y cantaban en el Santuario ante una nutrida concurrencia, que generalmente eran familias, con muchos niños. Resultaba simpático ver a los Toribianitos bailar y cantar villancicos.

El P. Cuzcano trabajaba en los medios de comunicación de la Prelatura, tenía unos equipos de televisión y una filmadora VHS, todavía existían en esa oficina casetes Beta, que había que pasarlos a VHS. Conversando con él convencimos a Monseñor Ugarte para que compre una máquina editora. La editora llegó y fue para nosotros el juguete ideal. En esa época no existía la tecnología digital, era todo analógico. Como tenía experiencia de mis años en Canal 9, editar me resultaba fácil y cómodo. En las oficinas de la Prelatura nos dieron un espacio y empezamos a trabajar en el arte de la edición.

Le pusimos a la oficina un nombre oficial: EDIPRELA y empezamos a sacar videos de las actividades de la Prelatura: la vida del seminario, los Cursos Teológicos de Lunahuaná, también hicimos dos ediciones del viaje a la canonización de San Josemaría que titulamos: “Un milagro más” que llevaba en la carátula al seminarista Juan Pumayauli, que más tarde se ordenó sacerdote y falleció víctima del Covid, después de algunos años de haberse infectado.

En EDIPRELA, hicimos también, con el Padre Cuzcano, otra edición con el grupo que lideraba José Alberto Lasunción con muchas familias cañetanas que viajaron por España y Portugal, la llamamos: “Cañetanos en Roma”. José Alberto, todos los años organizaba un almuerzo con las familias de los que fueron a la canonización del 2002 y pasaba el video.

También nos atrevimos a realizar, con EDIPRELA, un largo metraje con los seminaristas que luego lo estrenamos en un auditorio cañetano y en el seminario Mayor San José de San Vicente de Cañete. La película se llamaba. “La cantera roja” y hacía referencia a los acólitos que encontraban la llamada de Dios para entrar al seminario y prepararse para el sacerdocio.

Recuerdo con nostalgia y cariño esas actividades, que movieron a muchos chicos. Algunos hoy son sacerdotes de la Prelatura de Yauyos, otros son profesionales destacados que emigraron a Lima o a otras ciudades.

Actividades en Navidad

El año 99 me atreví a escribir un guion de actuación sobre el Nacimiento de Jesús y animé al padre Cuzcano, para que organice una presentación navideña en el Santuario, tal como se hacía en la Semana Santa con la Pasión.

En esos días, previos a  la Navidad también se convocó a los artistas cañetanos y empezaron los ensayos. Para el día de la presentación había bastante expectativa. Hubo que conseguir un burrito, para las escenas del nacimiento de Jesús y la huida a Egipto. Así se hizo, y salió bastante bien.

En Cañete se celebraba muy bien la Navidad, el ambiente general era de mucha piedad. Las familias hacían en sus casas el nacimiento y muchas se preparaban desde el Adviento. En Valle Grande, venían familias amigas a un triduo, yo les predicaba la meditación y luego nos poníamos todos a cantar villancicos y el día de Noche buena celebraba la Misa de Gallo, Paco Col tocaba el órgano para que todos cantemos el Adeste Fideles y pasemos a adorar al Niño recién nacido en la cuna.

En esos días el Padre Cuzcano organizaba un concurso de coros en el Santuario de la Madre del Amor hermoso, donde participaban Los Toribianitos. Y luego la representación del Nacimiento en vivo.

La devoción a San Josemaría

Me impresionaba mucho y guardo un bonito recuerdo, la piedad de la gente de esas tierras que habían sido bendecidas por obispos y sacerdotes santos; especialmente por la visita de San Josemaría que llamó a Cañete, valle bendito.

En Cañete la devoción a San Josemaría es bastante grande, se ven cuadros y estampas del Mons. Escrivá y de Don Álvaro en algunas tiendas y puestos del mercado. Hay una empresa de mototaxis que lleva el nombre de San Josemaría que está pintado en cada moto y es divertido verlas desplazarse por el pueblo.  Cuando llega su fiesta, el 26 de junio, Una imagen procesional, que está en una de las capillas del Santuario, recorre las calles de Cañete con una concurrencia bastante numerosa de fieles.

Gracias a Dios Cañete y toda la Prelatura de Yauyos ha dado numerosas vocaciones para la Iglesia.     (Manuel Tamayo. Página Web: alpakana.org)

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