miércoles, 16 de abril de 2025

 SUSTITUCIOINES EN PIURA

Estando en Chiclayo algunas veces me pidieron si podía ir a atender a Piura para remplazar a un sacerdote que había viajado fuera del país por unos días.

Las genialidades de Ramón Múgica

El año 91 falleció en Piura el Ingeniero Ramón Múgica a quien había conocido en Lima cuando empecé a ir por un Centro del Opus Dei a los 14 años de edad.

Ramón Múgica estaba en Los Andes y era encargado de los asuntos materiales de la residencia, además era un gran oceanógrafo, con un prestigio grande en todo el país. Cuando empezó la Universidad de Piura le propusieron enseñar en la universidad. Yo estaba en Alpakana cuando Ramón viajó con otros dos en una camioneta que no llegó a Piura porque tuvieron un accidente en el camino. Menos mal que no paso a mayores y Ramón tuvo que programar su viaje para otras fechas. Con Ramón había jugado fulbito muchas veces, era una muralla en la cancha y jugaba siempre.

Él me enseñó a jugar tenis, me dio lecciones de cómo tenía que sacar. Un día se cayó a una piscina vacía y se pegó un golpe en la cabeza, la gente le preguntaba de broma, si había dañado la piscina, porque su cabeza era grande y dura. Como le preguntaban tanto cómo había sido el accidente, él redactó la explicación en un papel y cuando alguien se acercaba para preguntarle le daba el papel para que lo leyera. Así era de divertido el gran Ramón, se ganó el cariño de los profesores y alumnos de la Universidad de Piura. Su partida fue muy sentida. Ahora hay en Piura una calle con su nombre.

Los despistes del Doctor Morales

En uno de esos viajes a Piura para atender alguna labor, caí en cama con fiebre. Me atendió el Dr. Víctor Morales.

A Víctor lo conocía desde el colegio, aunque en esos años no tenía cercanía con él, yo estaba en primaria y él en media. Nuestros mundos eran muy distintos. Sin embargo cuando estaba en tercero de media lo encontré en la residencia Los Andes, él era un residente más y unos de los directores del club Saeta. Con él tuve la oportunidad de ir a muchos paseos, también había sido Boy Scout.

Víctor era un hombre, genial en los estudios pero muy despistado al mismo tiempo. Sus despistes causaban hilaridad. Recuerdo que él estado de director en un centro hubo una conferencia con un personaje importante, Víctor, que hacía cabeza estaba sentado al lado, antes de la conferencia habíamos tomado unas Coca Colas con unas galletas. Las botellas vacías estaban cerca de nosotros mientras se realizaba la conferencia y de pronto vemos que Víctor coge una botella y la tiene en la mano, mientras seguía escuchando la conferencia, nuestras miradas se fueron a las manos de Víctor porque movía mucho la botella, hasta que nos dimos cuenta que había metido el dedo índice en la botella y no lo podía sacar. Hacía esfuerzos disimulados para que nadie se diera cuenta y no se interrumpiera la conferencia, pero fue inútil. Todos estábamos mirando los intentos que hacía para sacar el dedo de la botella y lógicamente tuvo que pararse la conferencia con la risa de toda la concurrencia, algunos tuvieron que ayudarle, con un poco de jabón, para que quedara libre el dedo. Así era Víctor, algunos le llamaban Vitroncho.

Las atenciones del Ingeniero Rafael Escolá

Estaba alojado en Puihrá, la casa de los profesores de la Universidad. En esos días coincidí con el ing. Rafael Escolá, que había llegado de España y era profesor invitado de la Universidad de Piura, (01); tuve con él grandes conversaciones estando yo en cama, él me subía la bandeja de mis alimentos al dormitorio donde me encontraba y me acompañaba en mis comidas. Para mí era un lujo de atención. Unos años antes, en 1973, estaba yo en Bilbao, asistiendo a una convivencia de chicos jóvenes, en la casa de retiros Islabe.

Un día invitaron a Don Rafael Escolá a una tertulia para que cuente sus aventuras que había tenido en sus años juveniles. Era sumamente divertido, porque había pasado por situaciones difíciles en las excursiones que había hecho con sus amigos atravesando montañas y ríos. Había escrito un manual que llevaba por título algo así como: “manual para una vida dura”. Era un acérrimo defensor de una educación exigente y sin contemplaciones, que enseñe al chico a ser valiente, atrevido y decidido. Que en una excursión no tenga miedo a los caminos difíciles, a dormir a la intemperie, soportando el frío y los suelos duros.

Islabe es una casa de retiro muy bonita, amplia y con instalaciones deportivas, además con mucha historia. Allí estuvo, en distintas ocasiones, San Josemaría Escrivá.

En esos años, las convivencias para chicos jóvenes se multiplicaban en todo España y eran multitudinarias. Asistían chicos desde los 14 hasta los 25 años, eran intensas, mucho deporte, tertulias musicales, que se alternaban con charlas de formación.  Recuerdo que asistí a una en la residencia Ayete de San Sebastián, cuando se estrenaba y estaba de moda la canción “Eres tú” de Mocedades.

En Chiclayo también organizábamos convivencias con gente joven. Tuvimos algunas en “Las Norias” la casa de retiro de Piura, que quedaba camino a Los Ejidos, tenía unas buenas instalaciones deportivas: frontón, fulbito. Son inolvidables partidos de fulbito que jugábamos, debajo de un sol aplastante. Algunas veces, para evitar el calor, los partidos los hacíamos por las noches.

En "Las Norias" se celebraban los famosos PIVU (Programa de iniciación a la vida Universitaria), para estudiantes de quinto de media. Recuerdo a los hermanos Gamero, Renato y Renzo, que vinieron de Arequipa, a Rafael Sevilla (Ahora el P. Sevilla) que vino de Lima, a Julio Arrascue de Chiclayo y muchos otros, que ahora ya son buenos profesionales. 

Las clases las teníamos en la Universidad y luego volvíamos a las Norias para las charlas de formación, los deportes y las tertulias que eran super divertidas. En el segundo piso de la casa había una especie de tragaluz (un espacio bastante grande y fresco) que utilizábamos para pasar películas. Había un proyector de 16 mm, veíamos alguna película alquilada o las tertulias filmadas de San Josemaría. 

La pasábamos en grande en esas convivencias juveniles que tantos recuerdos nos trae, y que son motivo de acción de gracias a Dios, porque los asistentes pudieron recibir una buena formación para ser buenas personas y buenos cristianos. (P. Manuel Tamayo).

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(01) Ingeniero y catedrático universitario, escribió varios libros sobre ética empresarial. Fue fundador funda la consultoría IDOM, que también presidió (1957-1979). Se trata de una empresa de proyectos y construcciones, que ha realizado obras en varios países: América del Sur, Pakistán, etc. Con la crisis del petróleo, comenzó a realizar diversos viajes por el mundo: América del Sur (1972-1979); Colombia (1972); Ecuador (1973); Venezuela (1977); El recuerdo de Perú (1977). Fundó la Asociación Española de Ingenieros Consultores (ASINCE, 1975), de la que fue presidente durante casi un lustro. En 1994 le diagnosticaron cáncer de próstata. En agosto de 1995 se fue debilitando progresivamente, hasta que el dos de septiembre fallecía a primera hora de la tarde.


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