EN LAS ERAS Y EN EL CAÑAL, Chiclayo 1991 - 1992
En Las Eras estábamos Oscar Sebastiani, Hugo Calienes, el P. Jaime Payeras, Paco Silva, Gustavo Llave y un servidor. Empeñados en sacar actividades para escolares y universitarios.
Nos movíamos en el barrio de Patazca, con las familias vecinas y con las actividades que teníamos en la capilla del vecindario que atendíamos el P. Payeras y yo.
Para nosotros era algo nuevo. Fue una experiencia maravillosa que nos puso en contacto con muchas familias chiclayanas.
Como la gente de "la ciudad de la amistad" era muy generosa, nunca nos faltó nada, en la capilla, unos niños acolitaban en la Misa dominical y unas señoras amigas se encargaban de tenerlo todo listo.
La capilla solía llenarse hasta los topes los domingos y los días de fiesta; venían familias enteras y muchas de ellas eran numerosas. Habían muchos niños y adolescentes. El ambiente, después de la Misa, era muy grato, nos quedábamos a conversar un rato.
En aquellos primeros año el colegio Algarrobos, que recién empezaba, era solo para niños de primaria. Las primeras promociones empezaron en un chalet de Santa Victoria. Yo iba al colegio por las mañanas. Lo mismo hacía el P. Payeras en el Cañal, que estaba en la calle San José, muy cerca de "Alcorce" el Centro femenino de Chiclayo.
Cuando empezamos la labor apostólica con los escolares en “Las Eras”, pusimos la puntería en los colegios San Agustín y Pardo, que en esos años eran colegios solo para varones. Del San Agustín venía Vicente Sotelo y del Pardo aparecieron Wladimir Limo, Javier Limo, Rafael Olano, Adalberto Vizconde, Roger Cotrina, Oscar Heredia, Juan Carlos Villacorta y otros más, que llegaron para una orientación profesional.
Tuve trato con algunos sacerdotes de ambos colegios, del San Agustín con el P. Cesáreo Fernández De las Cuevas y del Pardo el P. José Luis Fernández y el P. José María Junquera, que era famoso por el coro de niños que tuvo mucho prestigio a nivel nacional e internacional.
En los años 91 y 92 se había conseguido en terrero para los colegios Algarrobos y Ceibos. El primero en la zona de la Estación, camino a Pimentel y el segundo en la moderna urbanización del Santuario de Nuestra Señora de la Paz.
El santuario de Nuestra Señora de la Paz
Cuando vino el Papa San Juan Pablo II al Perú, bendijo, en la Catedral de Lima, la Imagen de Nuestra Señora de la Paz. Unos años después se consiguió en Chiclayo, el terreno para el Santuario
Mons. Ignacio Orbegozo, pensó que esta imagen, sería para la Catedral de Chiclayo, pero el Santo Padre al bendecirla le había dicho que esa imagen era merecedora de un monasterio, quizá quería decir santuario, pero el caso es que el Obispo decidió hacer el Santuario y ponerlo al cuidado de unas Carmelitas Descalzas, es entonces cuando mandó construir un Monasterio al lado del Santuario.
En mayo de 1991 tuvo lugar el traslado procesional de la Imagen de Nuestra Señora de la Paz desde la catedral de Chiclayo hasta el Santuario y monasterio. El traslado estuvo a cargo del P. Hilarión Rubio, que era el capellán; ese mismo mes hicieron su ingreso las madres carmelitas al Monasterio que lleva por nombre Nuestra Señora de la Paz y San José. En 1993 se terminó de construir el Santuario y el 15 de Agosto, de ese año, Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, se realizó la Bendición solemne del santuario de Nuestra Señora de la paz y del Monasterio de las madres carmelitas.
Las actividades y los paseos de "las Eras" y "El Cañal"
En los Centros, "Las Eras" y "Cañal" teníamos una labor apostólica con escolares y universitarios, todos éramos muy jóvenes. Organizábamos actividades culturales, deportivas y de formación humana.
Todos los domingos por la tarde buscábamos una cancha para jugar fútbol e invitábamos a los chicos. Era una actividad exitosa. Siempre había mucha gente que se apuntaba.
Con relativa frecuencia planeábamos paseos y recorríamos las grandes extensiones de la región Nor oriental del Marañón, que así se llamaba.
Hicimos paseos a la zona del Montán, donde está Chancay baños, con aguas termales en una zona montañosa con paisajes espectaculares muy cerca de Santa Cruz en el departamento de Cajamarca y sin ir muy lejos no faltaban los paseos a Chongoyape, Carhuaqueros y Tinajones, o por el norte a Motupe y Olmos, para montar caballo y comer los deliciosos mangos de la chacra de Martín Mares.
En la fiesta de la Cruz de Chalpón, me tocó celebrar la Santa Misa en la Plaza de Motupe, repleta de gente, y luego tocar la famosa Cruz revestida de plata, que los peregrinos la suben hasta el cerro.
La Cruz de Chalpón o Cruz de Motupe es un símbolo de la religiosidad popular con una larga tradición de 150 años que ha trascendido el ámbito de la región Lambayeque, cada año en agosto, que es su fiesta, cuenta con la presencia de visitantes de todo el Perú y del extranjero atraídos por esta singular manifestación de fe y cultura regional.
Estuvimos en la fiesta cuando Motupe estaba lleno de grillos por una plaga que se había extendido por todo Lambayeque. Nos prestaron una casa antigua para alojarnos, estaba deshabitada y era algo tétrica, esta circunstancia y la presencia de los grillos le dio a nuestro paseo un ambiente especial con divertidas anécdotas que todos recordamos con nostalgia y gratitud.
En el Centro Cultural "Cañal"
Cuentan que el primer Centro que hubo en Chiclayo se llamaba "Kunan", era un apeadero que estaba en unos altos de la calle 7 de enero; el encargado, durante unos años era el Dr. Víctor Morales Corrales. En en año 91, cuando llegué a Chiclayo ya funcionaba "El Cañal"
Dos días a la semana iba por Cañal, que era una casa alquilada a la familia de Rolando Castro, que estaba en la calle Balta en el centro de Chiclayo. Allí acudían los universitarios. Estaban Beto Cruzado, Pedro Urdiales, Carlos Bancayán, entre otros.
La casa era estrecha pero muy larga, tenía un pasillo que se prolongaba hasta el fondo. En la entrada estaba el living grande donde se tenían las tertulias. Entrando en el pasillo que no tenía techo, era prácticamente un tragaluz, estaba el oratorio y la sala de estudios, luego había una salita para conversar y el baño.
Todos los días acudía gente, venían a estudiar, a un círculo, o a conversar con el sacerdote. Funcionaba desde las 6.00 a las 9.00 pm. De allí regresaba a Las Eras para comer.
Los fines de semana se organizaban partidos de fútbol y no faltaban los paseos y caminatas al lado del río o buscando algún cerro para trepar. Tampoco faltaban las charlas culturales con algún invitado especial y las famosas tertulias musicales que duraban horas. Eran los tiempos de la guitarra y cajón con canciones criollas de "rompe y raja"
En casa de mi madre y mis hermanos
En Lima mi madre y mis hermanos disfrutaban de los departamentos que estaban nuevos. Mi madre vivía con mi hermana Rosa en el primer piso, al lado estaba mi hermana teresa don sus hijos pequeños, en el segundo piso estaban Augusto y Roberto con Mónica y sus hijos muy pequeños, y en el tercero Guillermo con Gladys y sus hijos.
Cuando viajé a visitarlos tuvimos una gratísima reunión. Mi mamá estaba feliz con mi visita. Cantamos las canciones que estaban de moda en los años 60, pude filmar algo para el recuerdo y la pasamos en grande. Le di gracias al Señor porque todos estaban bien y con salud. Mi estancia en Lima se debía a una convivencia que tenía en Larboleda con otros sacerdotes.
En los días de fiesta y especialmente durante la Semana Santa, el trabajo se duplicaba. El P. Payeras y yo teníamos que ocuparnos de la capilla de Patazca, que hoy se llama Lourdes y pertenece a la parroquia de Guadalupe. En esos años era nuestro encargo y teníamos que esforzarnos para hacerlo muy bien.
Para la Semana Santa hacíamos un corto ensayo de los oficios y nos lanzábamos a realizar el Triduo Pascual, para todo el vecindario. Como era verano, el calor era intenso y tuvimos que colocar varios ventiladores para refrescar el ambiente. Todo salía bien, gracias a Dios. La capilla se llenaba siempre y todos colaboraban. El ambiente era gratísimo. Fueron años inolvidables que recordamos con mucho cariño (P. Manuel Tamayo)
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