LAS MADRES PIADOSAS Y ELEGANTES DE CHICLAYO 1991
El tiempo se pasa. Antes éramos niños, después adolescentes, después jóvenes y ahora estamos menos jóvenes. Tenemos el deber de corresponder con amor al amor recibido.
Una de las cosas más difíciles del mundo es la correspondencia, sobre todo cuando nuestros padres han puesto el listón muy alto. Estamos en una deuda tremenda.
Hemos visto cosas maravillosas
Cada uno de nosotros podría decir, como la Virgen María cuando canta el Magníficat, en cada de Isabel: “el Señor ha hecho en mi maravillas”
Sin haber llegado al Cielo hemos visto maravillas en los ambientes que nos han tocado.
Algo parecido a lo que les ocurrió a Pedro, Santiago y Juan, cuando el Señor se transfigura delante de ellos en el monte Tabor, y se llenan de alegría.
San Josemaría nos decía que el Señor en ocasiones nos da dedadas de miel y que teníamos que aprender a envejecer sonriendo.
Hemos visto a nuestras madres envejecer sonriendo y eso nos llena de esperanza para saber que el futuro será muy bueno. ¡cuantas cosas buenas nos esperan!
Hablando de madres piadosas Chiclayo no se queda corto, muchas veces en la casa de la “bebe” Barandiarán me invitaban a dar una prédica a las “amigas en la fe”, un grupo de señoras que se reunían todas las semanas para rezar y entre ellas también estaba Milka Salcedo.
Milka, muy graciosa y divertida decía que también pertenecía a las “iguanas”, otro grupo de señoras que se reunían para tomar el sol y charlar en la arena de la playa. Decían que sus hijas menores de edad que las acompañaban no eran “iguanas” sino “lagartijas”.
Realmente ha sido acertado decir que Chiclayo es “la ciudad de la amistad” porque enseguida te encuentras con personas amables que te ofrecen su amistad invitándote a sus casas para que conozcas a su familia.
Tuve la oportunidad de bendecir muchas casas, entre ellas la de las hermanas Pizarro, que vivían en Patazca, muy cerca a “Las eras”, eran mayores y solteras, vivían juntas, muy dadivosas en sus donativos para las obras sociales de beneficencia. Nos ayudaron mucho en los inicios de los colegios y de la labor que teníamos con los sacerdotes.
Una atención muy divertida
Un día tocan el timbre de “Las Eras”, era una mamá con su hijo pequeño, que me buscaba. Quería que su hijo de 13 años participara en las actividades que “Las Eras” tenía para escolares.
Al poco tiempo, como muestra de gratitud, me invitó a un almuerzo en su casa. Le costó trabajo esa invitación porque era la primera vez que invitaba a un sacerdote a su casa y no sabía nada sobre las normas de protocolo que tendría que utilizar, ni que podría servirle en la mesa al sacerdote invitado.
Con mucha preocupación le preguntó a la vecina si ella sabía que licor, o que tipo de licor podía ofrecerle a un sacerdote. La vecina, sin hacer más preguntas, le dijo algo muy lógico: los sacerdotes toman vino de Misa. Entonces a mi anfitriona del almuerzo no se le ocurrió otra cosa que servir vino de Misa en la mesa.
A la hora del almuerzo, estaba su esposo y sus hijos, al ver la botella me sorprendió y cuando ella me contó la historia me eché a reír. Así conocí a la Familia Sotelo, Vicente papá (ya fallecido), Maruja (la mamá anfitriona), Vicente hijo (un niño de 13 años) y su hermana Marilú (que tenía 12).
Más familias buenas en Chiclayo
En 1991 me dediqué a conocer familias y a buscar, junto a Oscar Sebastiani y Hugo Calienes, los medios para empezar un colegio de hombres y otro de mujeres en Chiclayo.
Otras familias que trataban Oscar y Hugo son las que dieron las facilidades y apoyos para que podamos sacar adelante los colegios: Oscar Ponce, Giorgio Batistini, Andrés de la Piedra, Chalo Pastor, Manuel Rivera, entre otras.
Además serían los colegios de aplicación de la Facultad de Educación de la Universidad de Piura. Empezamos alquilando unos locales, el de hombres en un chalet de Santa Victoria y el de mujeres en la calle San José, muy cerca de Alcorce, un Centro femenino del Opus Dei. En la misma calle San José funcionaba un CEPU (Centro de estudios pre Universitarios), de la UDEP (Universidad de Piura). El director era Paco Silva. (P. Manuel Tamayo).
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